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Lo más valioso de la vida October 26, 2020

Si ha quedado claro este año es que la felicidad no depende de las cosas ni el dinero que uno tenga. La felicidad y la paz interior va más allá de lo material y hemos de situar los bienes materiales en su justo lugar en la lista de prioridades. Hoy en día nuestra sociedad es una del consumo a niveles excesivos y aunque tengamos todo lo necesario, tendemos a envidiar a los demas y a lamentarnos por lo que no tenemos. Ansiamos y codiciamos el éxito, el poder, la riqueza y no paramos a agradecer por todo lo que tenemos. Una vida de anhelos nunca será una vida plena porque aunque lo tengas todo, siempre te centrarás en lo que no tienes, siempre habrá algo más que desear y nunca alcanzarás la idea ficticia de felicidad que te has creado en la mente, una felicidad basada en bienes materiales.

Una vez que se satisfacen todas nuestras necesidades básicas, la felicidad reside verdaderamente en lo intangible. El problema de depender de cosas materialistas para conseguir la felicidad es que después de un tiempo, la sensación comienza a disminuir hasta desaparecer, y antes de que te des cuenta, estarás persiguiendo algo más, en busca de recuperar esa sensación de emoción y adrenalina de nuevo. Empieza a convertirse en un ciclo interminable de siempre anhelar algo que no tienes lo cual siempre deja poco espacio en tu corazon para la gratitud por todo lo que ya tenemos. Te llevará a sensaciones similares a las de chocar contra una pared, porque después de todo, comienzas a darte cuenta de que alguien más siempre tendrá más y la felicidad que intentas conseguir con dinero es un intento en vano.

El objetivo final no debe ser nunca darte un gusto con algo material que pueda hacerte sonreír, sino redirigir tus deseos y tu mentalidad en general para buscar cosas que sean mucho más valiosas de lo que algo comprado en una tienda podría darte. Objetivos que debemos perseguir con gran fervor que el dinero nunca podría comprar incluyen el amor, la fe, la compasión, la justicia, la paz y la bondad, entre muchas otras. Una risa compartida con un ser querido, una amistad que trasciende los límites, la confianza ganada a lo largo del tiempo y el respeto ganado por la virtud de sus acciones son mucho más satisfactorias y serán las cosas que realmente recordaremos y apreciaremos al final de nuestras vidas. Las cosas más valiosas de la vida no están al alcance del dinero.