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Una Perspectiva Optimista Para el Año Nuevo diciembre 29, 2020

Al final de cada año, tendemos a sentir la necesidad de reflexionar sobre el año y establecer metas para el próximo. Lo vemos cada ano en las redes sociales cuando nuestros amigos comparten sus altibajos del año, pero como bien sabemos, la gente solo suele compartir lo bueno. Este año ha sido un año difícil, ya que la normalidad de antes se ha visto cambiada por completo debido a la pandemia. A medida que la gente comienza a compartir sus logros del año a pesar de la agitación del mundo, no debemos caer en la tentación de comparar nuestros éxitos y fracasos con lo que otros eligen compartir sobre lo que les sucedió o lo que han logrado este año. No te compares con nadie y mantén la cabeza bien alta, debemos esforzarnos por sentirnos agradecidos por todo lo que tenemos, por todo lo que hemos vivido, por todas las personas que amamos que comparten su tiempo y amor con nosotros, y por todo lo hemos logrado por insignificante que parezca. Sobre todo, debemos estar agradecidos por cada día porque cada día es una oportunidad única y deberíamos seguir adelante sin perder la esperanza de que todavía están por llegar días mejores.

A medida que nos acercamos al nuevo año, debemos elegir el optimismo. Una perspectiva optimista siempre es una opción porque, como todos sabemos, el mundo siempre nos dará un millón de razones para ser pesimistas o escépticos. El optimismo, como la alegría, la felicidad y la paz, depende más de nuestro estado de ánimo y de nuestra propia voluntad más que de cualquier factor externo. Encontraremos libertad en esta elección, el mundo siempre nos arrojará obstáculos, pero esto no debemos dejar que esto nos haga sentirnos impotentes. La vida es un flujo y reflujo y nuestra alegría no puede depender ni de nuestros éxitos ni mucho menos de nuestros fracasos. Los logros mundanos son objetos defectuosos e inestables en los que fijar nuestra alegría y felicidad. El poder de elegir el optimismo existe en la medida en que no lo elijamos ingenua y ciegamente, sino que lo usamos para continuar y luchar por un futuro mejor en el que queremos para nuestros seres queridos y nuestra comunidad en general. No podemos permitir que nuestra definición de nosotros mismos o nuestra autoestima dependan de nuestras circunstancias de la vida. Nuestro valor es estable y constante sin importar por lo que estemos pasando o por lo que esté pasando el mundo, y debemos aprender a reconocerlo y creerlo también en lo más profundo de nuestro corazón.

El nuevo año no resolverá todos los problemas que podamos tener, pero hay algo valioso en la mera idea de que un nuevo año y comienzo pueden brindarnos la oportunidad de restablecer nuestra mentalidad y reorientar nuestros pensamientos y metas. El año nuevo es una oportunidad para encontrar nuestro equilibrio interior para poder continuar trabajando para estabilizar lo mejor que podamos lo que está afuera sin dejar que el resultado determine nuestro valor o nos disuada de nuestro compromiso con el optimismo. Una forma de pensar positiva evitará que el mundo nos quite nuestra alegría y evitará que nadie nos quite nuestro compromiso con la esperanza por un mañana mejor.